jueves, 28 de mayo de 2009

Gota de rocío

Este cuadro de Escher "Gota de rocío" nos muestra todo el brillo y la luz de una gota de agua sobre una hoja, al tiempo que hace de lupa permitiendo apreciar con gran detalle la rugosa piel de la hoja. En el interior de la gota han surgido minúsculas burbujas que se extienden sobre las ramificaciones de su superficie.

Sobre ella, vemos que la gota de rocío muestra también una ventana y unas partículas de aire blancas, están presentes entre la hoja y la gota.

La gota de rocío es el elemento intertextual que adorna la hoja y agranda sus ramificaciones creando un microcosmos de vida sobre la vida vegetal que la soporta.

Lazo de unión

Dos espirales se unen para formar a la izquierda una cabeza de mujer y a la derecha una de un hombre en una banda sin fin que las enlaza desde el cerebro hasta el cuello pasando por la frente y donde se observan absolutamente todos los rasgos faciales de cada uno de ellos como pueden ser la nariz, los ojos, el pelo, la boca e incluso la barba-bigote del hombre.

Como en muchos grabados de ESCHER, se representa la unidad de una realidad dual. La ilusión de volumen está reforzada por unas esferas que flotan delante, detrás y dentro de ambas caras.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Otro mundo II

"Nos resulta imposible imaginar que, más allá de las estrellas más lejanas que vemos en el firmamento, el espacio se acaba, que tiene un límite más allá del cual no hay nada..."

Esta imagen, una de las más representativas de Escher ya que presenta múltiples perspectivas. En el centro de la imágen observamos un pájaro perfectamente retratado según las normas renacentistas de la perspectiva, que también se muestra en la parte superior de la misma, como si entre las dos perspectivas hubiese un espejo y se reproduciese la misma imagen. La sensación de profundidad se consigue mediante la representación de líneas paralelas que van a parar en un punto central de fuga.
Escher aprovecha las ventanas de tan peculiar construcción para mostrar una luna desde tres distintos puntos de vista. Aquí se juega con la ambigüedad del punto de vista. El plano posterior puede representarse como un muro, suelo o techo, según la pared lateral que adoptemos como referencia.
En esta obra vemos como el paisaje lunar que Escher representa poblado de planetas, galaxias y cometas aumenta considerablemente la irrealidad de la escena.

martes, 5 de mayo de 2009

Tres mundos

Con este cuadro, pintado en 1955, se obtiene una visión de tres mundos totalmente integrada en uno donde los enlaza en la superficie reflectante de un lago. En esta obra podemos observar el mundo sub-acuático donde vemos a un pez nadando que muestra ese punto de equilibrio, claridad y esa tranquilidad de las aguas, otro mundo es la superficie del agua donde flotan las hojas secas caidas de los árboles, que forman el tercer mundo visible únicamente en el reflejo que hay de ellos en el agua; por ello Escher llamó a esta obra "Tres mundos".

Dia y Noche

Esta obra fue grabada en madera en el año 1939 por el famoso M.C.Escher. Se considera uno de los dibujos más admirados y reproducidos del artista, y este al contrario que muchas de sus otras obras es ciertamente bello por su sencillez y elegancia. Incluye varios detalles interesantes, como son la combinación en forma de patrón de pájaros blancos y negros que vuelan en direcciones opuestas y rellenan el plano sin huecos. Muestra una metamorfosis delicada pero rápida de las aves en la escena general y el hecho de que las dos zonas, izquierda y derecha, una de día y la otra de noche, correspondan exactamente al mismo lugar. Un montón de dualidades, genialmente resueltas, en la misma escena.

Esta obra se convirtió en seguida en una de las obras más populares de Escher. En ella se producen progresivas transformaciones tanto en horizontal (durante la cuál el día se transforma en una noche que además es su espejo) como en vertical, en la que los terrenos de la superficie se transforman en aves que surcan (y llenan) el cielo.


En la parte central superior el plano se divide en losetas blancas y negras, perfectamente encajadas. Sin embargo aquí se introduce otra dimensión, conforme bajamos aparecen otras con formas más amorfas que terminan en rombos. El color se difumina hasta un gris pálido. Al desplazarnos lateralmente el mosaico se disuelve en el paisaje sobrevolado por las aves: diurno a la izquierda y nocturno a la derecha. Se ilustra así el paradigma de la complementariedad: no existe blanco sin negro, ni día sin noche, aunque todo puede confundirse en tono de grises.

Manos dibujando

Obra de 1948 donde Escher pretendía mostrar los engaños del dibujo ya que, como vemos, cada mano pinta la otra, y para aumentar el contraste entre lo plano y lo tridimensional, el papel del que surge todo está sujeto a la superficie mediante chinchetas que a su vez forma parte de la superficie plana que contiene el conjunto de la obra..


Este dibujo de Escher fue de los primeros que llamaron mi atención sobre Escher, ya que me parece fascinante como pudo llegar a formar con un sólo papel, un lápiz y su propia mano, dos manos que surgen de la bidimensionalidad del papel a las tres dimensiones de la realidad, con lo que observamos que el juego de dos/tres dimensiones es el protagonista de esta obra. Pero en el dibujo observamos como cada mano está dibujando a la otra creando un mundo aislado y enigmático, donde poco a poco las manos van tomando volúmen y convirtiéndose en reales, de modo que el efecto causa confusión en el observador; lo plano y lo corpóreo se mezclan progresivamente y nos hace sentir que la realidad surge de la nada, y aunque sepamos que éstas ni están en tres dimensoines, ni existen por sí mismas, vemos como habitan en un dibujo plano y fueron creadas por una única mano desde el exterior de la escena, la de Escher.

martes, 20 de enero de 2009

La relatividad

Una de sus obras más famosas fue la de la Relatividad, hecha en 1953 muestra cómo la fuerza de gravedad se ejerce según tres ejes diferentes, y cada uno define un mundo distinto. Así, diferentes personas comparten una misma vivienda sin enterarse en absoluto de la existencia de quienes se rigen por otro eje gravitatorio.
Según Escher todo es relativo, y aquí lo demuestra. Si alguien te dice que en un mismo tramo de escalera dos personas, colocadas en el mismo sentido de marcha, una sube y la otra baja, lo considerarías imposible. Pues aquí lo tienes representado. Es como si fuesen dos mundos distintos pero juntos, dos dimensiones en una.
Realmente es mareante comprobar como un tramo de escalera es utilizado por sus dos partes, arriba y abajo ¡ y sin embargo las dos personas bajan !.
Todo se mezcla, arriba-abajo, frontal-lateral... La ausencia de color (es una grisalla) y el rayado de las superficies consigue aumentar el efecto de confusión que la obra nos produce.

Las paredes de este espacio cúbico pueden ser interpretadas como suelos o techos. Las escaleras que las unen no hacen más que resaltar el efecto: por ejemplo la superior en la que dos figuras suben y bajan por la misma simultáneamente.




Escher se distinguió por su carácter dualista, un rasgo que se reflejó en su constante creación de mundo contrapuestos a la realidad: en un mismo tramo de la escalera a dos personas, colocadas en el mismo sentido de marcha, una sube mientras que la otra baja.

Debemos resaltar tambien que las escaleras contradictorias forman un triángulo, que representa la armonía, la proporción y la racionalidad. En el dibujo de Escher la punta del triángulo apunta hacia abajo.