
Este dibujo de Escher fue de los primeros que llamaron mi atención sobre Escher, ya que me parece fascinante como pudo llegar a formar con un sólo papel, un lápiz y su propia mano, dos manos que surgen de la bidimensionalidad del papel a las tres dimensiones de la realidad, con lo que observamos que el juego de dos/tres dimensiones es el protagonista de esta obra. Pero en el dibujo observamos como cada mano está dibujando a la otra creando un mundo aislado y enigmático, donde poco a poco las manos van tomando volúmen y convirtiéndose en reales, de modo que el efecto causa confusión en el observador; lo plano y lo corpóreo se mezclan progresivamente y nos hace sentir que la realidad surge de la nada, y aunque sepamos que éstas ni están en tres dimensoines, ni existen por sí mismas, vemos como habitan en un dibujo plano y fueron creadas por una única mano desde el exterior de la escena, la de Escher.


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